Cerezas

Cerezas F1online

Cerezas

Dulces y jugosas en ocasiones, en otras firmes y ácidas, pero siempre saludables y llenas de vitaminas. Llevamos miles de años disfrutando de las cerezas.

En zumo, mermelada o conserva, en tartas y flanes, en salsas con pato o caza o como licor digestivo después de comer, las cerezas pueden acompañar nuestros platos de la mañana a la noche. Las cerca de 400 variedades de cerezas se pueden dividir en dos tipos: cerezas dulces (Prunus avium) y ácidas (Prunus cerasus).

Las cerezas dulces suelen ser casi esféricas, pero también pueden ser algo ovaladas. Tienen entre 6 y 25 milímetros de diámetro y, cuando están maduras, son de color rojo brillante a granate. En general son muy dulces, aunque las variedades silvestres pueden tener un toque amargo. Los tipos más habituales son las cerezas tempranas en forma de corazón, de pulpa blanda y las variedades tardías, de textura más firme. Las cerezas dulces son un relleno perfecto para tartas o pasteles, pero también se pueden combinar con frambuesas y fresas para hacer confituras, compotas o gelatinas.

Las cerezas ácidas o guindas son más o menos redondas, ligeramente más anchas que altas. Con un diámetro entre 15 y 20 milímetros, son algo más pequeñas que las dulces. Los frutos, cuyo color varía entre el rojo brillante y el oscuro, suelen tener una pulpa blanda y jugosa que, en contraste con las cerezas dulces, es roja o blanquecina. El sabor varía de ligeramente ácido a muy ácido o incluso amargo y especiado. El tipo más común de guinda es la cereza de Morello. Las guindas son ideales para hacer mermeladas y zumos y combinar con chocolate. En una salsa (con pimienta verde, escalonias y un aderezo picante) su sabor afrutado es el acompañamiento perfecto para las aves fritas o a la brasa o para la caza.

Aunque las cerezas dulces se suelen comer frescas, las guindas solo desarrollan plenamente su aroma al cocinarlas. Las cerezas de ambos tipos deben ser deshuesadas antes de comerlas o cocinarlas. Las cerezas frescas tienen un tallo firme, recto y de color verde. La intensidad del color del fruto nos da una idea de su aroma. Las cerezas se conservan en el cajón de la verdura de la nevera durante dos o tres días, como máximo. Las guindas se pueden congelar, sin deshuesar.

Las cerezas también son una fuente de energía rápida y saludable. Además, por su elevado contenido en vitamina C y provitamina A son buenas para la piel.

Texto: Rainer Meier